lunes, 25 de junio de 2007

Sobre el idioma y el coloniaje psicológico...




Hay algo en el DRAE que no tiene que ver con la ortografía (como verán, en este blog a veces me gusta escribir sin acentos, pierdo menos tiempo) sino con la semántica, o sea, con los significados de las palabras.

¿Deberiamos tener nuestros propios diccionarios de la lengua, divorciarnos del DRAE?

Fíjense ustedes el esfuerzo de Andrés Bello por dotarnos de una gramática propia que nos permitiera construir el lenguaje desde nuestras necesidades e historia.

Todavía nuestras Academias de la Lengua dependen de la Real Academia de la Lengua Española y, corríjanme si me equivoco, los neologismos creados por nuestros pueblos latinoamericanos tienen que esperar un tiempo considerable antes de ser aceptados por ese órgano neocolonial llamado Real Academia.

¿Por que tenemos que pedir permiso al DRAE para que acepten una palabra que usamos corrientemente, o que crean nuestros pueblos producto de su vida material, de su trajinar diario, de su cultura?

No es infrecuente que hayan palabras cuyo etimología, cuyo origen, sea virtualmente DESCONOCIDO por la Real Academia.

Sobre todo, palabras de origen africano, que los antropólogos y lingüistas de la contemporaneidad con toda probabilidad pueden determinar de donde proceden.

Tambien ocurre con palabras de origen aborigen americano, no necesariamente nos dicen de que rama linguistica proceden.

Esas palabras aparecen como si "no procedieran de ninguna parte" con lo que se borra nuestra historia latinoamericana de los diccionarios y, con ella, parte de nuestra memoria como colectivo.

Por ejemplo:

Burundanga, mondongo, tango, bochinche, etc.

Orisha es una palabra que ni siquiera esta en el diccionario!!!

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