viernes, 1 de junio de 2007

¿Qué valores se encuentran tras las críticas de la canalla mediática nacional e internacional a Venezuela?

Esta es una de las muchas caricaturas racistas, estereotipadas, que abundan en los medios oligárquicos sobre el Presidente Chávez.

Arrecia la lluvia tóxica de la prensa oligárquica contra Venezuela.
Pero la naturaleza canalla de los ataques mediáticos contra Venezuela genera indignación.

Primero, es impresionante cómo mienten, una y otra vez, respecto a la Libertad de expresión en nuestro país. Y no sólo eso, sino respecto a todo lo que representa el Gobierno Bolivariano y Revolucionario del Presidente Hugo Chávez.

Parece que jugaran al cansancio, a "quien más grita, tiene la razón", a convencer a los incautos de que este es un gobierno que viola libertades, un gobierno que está "hambriento de reprimir" a los ciudadanos, que es "asesino" por naturaleza, ya que está gobernado por un "Tirano bananero", "tercermundista", "peligroso"...en fin, pongánle ustedes el descalificativo que quieren, siempre acertarán mientras escojan los que sean más racistas y eurocentristas.

Si uno hiciera el propósito de encontrar, tras las palabras escritas en la prensa oligárquica, algunos valores comunes, subyacentes y epistémicos, los hallarían sin hacer mayor esfuerzo.
Veamos.
Ideas como "tirano", "corrupto", "asesino", "liberticida", "bananero", "tercermundista", "comunista", "petro-dictadura", "hambriento de Poder", "loco", "Dictador", "simio", "gorila", "mono", "populista", en mi parecer, reflejan un gran terror a modelos políticos alternativos a lo que está establecido.
¿Y que es lo establecido?
El modelo (neo) liberal y sus valores individualistas, egoistas, eurocentristas y modernos.
Ese modelo es, hoy en día, totalmente incapaz de dar respuestas a un mundo que es, todavía, multicultural, complejo, diverso. Es un modelo que está aterrado porque hace aguas por todas partes..
Se está desmoronando.
El liberalismo es la última de las grandes narrativas totalitarias de la Humanidad. La revolución epistemológica de la posmodernidad está derrumbando sus bases....
En toda la América Latina del s XXI, los movimientos sociales y populares se levantan contra ese modelo liberal impuesto por las élites en nuestra Patria Grande, desde el s XVIII, y contra la Modernidad nacida en el mismo momento en que "América fue descubierta", o sea, en el s XV.
La democracia liberal y el libre mercado, de élites, impuestos por la colonialidad del saber en el sistema-mundo han resultado no sólo ineficaces, sino insuficientes, para resolver los problemas complejos y propios que son los que realmente existen en los países del mal llamado, todavía hoy, "Tercer Mundo".
Decía Arturo Uslar Pietri en su libro "Godos, Insurgentes y Visionarios" (Seix Barral, 1986) que una de las grandes limitaciones en la comprensiónd de América Latina era verla a través de lentes inadecuados.
Es decir, en los más de 500 años que llevamos como realidad humana nueva, siempre se nos ha visto como un espejismo de Europa.
Si en Europa, condiciones históricas, políticas y económicas totalmente diferentes a las nuestras produjeron el individualismo y el capitalismo, el socialismo utópico y el científico así como las construcciones políticas y económicas intermedias (Capitalismo de Estado, socialdemocracia) se supone, mutis mutandi, que nosotros tenemos que alcanzar esas mismas condiciones y esas mismas construcciones, por cuestiones de la evolución.
El problema es que ninguno de esas modelos culturales son propios de nuestra realidad histórica.
Nuestra realidad histórica no los parió.
¿Para qué, entonces, insistir en que tenemos que llegar a ser liberales, capitalistas, socialistas "buenos", modernos?
La absurda insistencia histórica tiene relación con una lógica racional que aceptamos pasivamente sin cuestionarla: el eurocentrismo.
Se supone que debemos, tenemos, que es un imperativo deontológico, que lleguemos a ser "civilizados" (blancos, grandes propietarios) , "modernos", "desarrollados"....es decir, lo que nunca fuimos ni seremos. Y nótense las comillas..
ESE ES EL MIEDO QUE GENERA HUGO CHÁVEZ A LAS OLIGARQUIAS, nacionales e internacionales.
Propone que NOS PENSEMOS COMO SOMOS.
Eso, para la oligarquía, es una infamia que no puede ser perdonada, porque causa terror.
Les despierta su "miedo al salvaje".
Es decir, a quien no luce ni piensa como un ser sumiso, "racional", o sea, al que se atreve a pensar como latinoamericano.
Estamos en los albores del comienzo del fin de la colonialidad del saber en el imaginario colectivo de los latinoamericanos, quienes por primera vez en 515 años se atreven a pensar independientemente de los centros.
Yurlen Rondón
(Internacionalista)

1 comentario:

Roberto Bobrow dijo...

Hola Yurlen: Mi nombre es Roberto y soy el dibujante de esta caricatura "racista" de Chávez que -imagino- habrás encontrado en algún blog antichavista. Como sabes, uno no puede evitar que sus imágenes sean levantadas y usadas con una intención diferente a la original.

Debo admitir, sin embargo, que tu furia me hizo reflexionar. Si bien no me considero racista (reconozco las diferencias pero no admito las jerarquías fuera de los méritos individuales) no voy a negar que apelé a una caracterización estereotipada de lo caribeño al hacerla. Del mismo modo que un caricaturista venezolano utilizaría una imagen de "tango" para comentar a Néstor Kirchner. Debes entender que para un intelectual de Buenos Aires, la cadencia retórica de Chávez resulta muy colorida e idiosincrática. Así como los cubanos bautizaron a Ernesto Guevara como "el Che" por sus particularidades argentinas. Como verás, ello no implica desdoro valorativo.

Mi blog expone mi trabajo profesional en el diario "Rio Negro", que es liberal pero no antidemocrático. A veces tengo que ilustrar una nota de derecha y a veces una contraria. En los comentarios trato de mantener mi distancia.
No creo en la hipocresía "liberal" del Capitalismo que limita el ejercicio de la libertad a quienes tienen el dinero para comprarla. Pero la reapropiación de la renta petrolera y las señales públicas de TV por parte del Estado no significa que las diferencias de opinión dejen de existir. Creo que una de las dificultades de progresistas como nuestros gobernantes actuales es la de articular un ámbito en el que las diferencias puedan expresarse sin por ello derivar en el golpismo.

Veo que tu pasión política por Chávez está muy fundamentada en una concepción filosófica latinoamericanista (debo agradecerte el link a los textos de Dussel, cuyos primeros libros fueron importantes en mi formación), pero lo que me extraña es que encuentres esos fundamentos en las corrientes posmodernistas al gusto de Esther Díaz. En un curso que ella dió hace varios años pude advertir los peligros de esas corrientes. El rechazo a la totalización y el universalismo de la tradición hegelo-marxista derivó en un fragmentarismo particularista muy conveniente para el poder globalizador imperialista. José Pablo Feinnman lo estuvo explicando muy bien en una serie de cuadernillos filosóficos publicados en el diario Página 12 que, seguramente, tendrán una versión en libro dentro de un tiempo. Creo que será un buen material para discutir.

Te dejo ahora con un cálido saludo.